Paseo la mirada por la playa desierta, todo está quieto y tranquilo, el sol apenas asomando; el cielo despejado. Todo indica que será un día espléndido, de pronto el mar libre se despertó; y comenzó su danza, suave y lentamente comenzó a alzarse, a bailar con los rayos del sol y la arena, yendo y viniendo en toda su gran extensión. Me hipnotizó con su danza candente y su dulce vaivén me envolvió hasta caer en un profundo sueño.
Flavia Rago, mayo de 2015.
Ilustración: Ada de Alkar, 2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario